Después de oír la misa toda la gente se prepara para la fiesta
del día, por que el 1º de Noviembre esta consagrado en cerro negro como un día
de fiesta.
Al cementerio que
dista a más de una legua del poblado, se va por lo general en carreta.
Docenas de carretas, dispuestas para el caso, llevan a sus pasajeros hasta el
lugar indicado. Y allí sobre todo el terreno, incluyendo las tumbas, se come,
se bebe, se baila. Chistes, gritos, indicaciones de diversas cruzan el
aire. Hay música de guitarras. En ellas se tamborea, se anima la fiesta,
que de todo tiene menos de recordación. Y en tanto quienes riegan con vino
algunos sitios que señalan determinadas tumbas en tierra, contribuyen con ello a
darle cierto carácter de paganismo a la reunión, que termina, así, en una
remolienda animada y colectiva.